viernes, 8 de octubre de 2010

Cuando el latido último

Cuando el latido

último

de mi azulada existencia

se aleje,

no quiero ríos de tristeza

sobre mi pecho

ni harapos negros

que opaquen

la alegría extrema

que el Hacedor diseñó

entre mis calles,

en el minúsculo encuentro

de mis neuronas,

en el soplo

nocturno

de mis distancias.

Cuando el párpado último

de mi azulada existencia

te deje,

que no asome

tu desquiciada nostalgia.

Llena de colores

mi atardecer,

sacude el instante

perpetuo sobre mi hombro,

baldea el piso

marrón de

sus corazones

y

cuando termine la noche

deja que asome

otra vez

el amanecer.